DECLARACIÓN COVID19#2: Si no van a ayudar, no molesten

Si no lo estuviésemos viviendo nos costaría creerlo. La actitud de la derecha política, económica y mediática es sencillamente deleznable. En la peor de las situaciones en la que las presentes generaciones se han encontrado –salvando la guerra civil que provocó el golpe militar del 18 de julio de 1936-, los partidos de la derecha han retrocedido, como si se hubiesen mantenido en una burbuja, a un tiempo anterior al 20 de noviembre de 1975.

            Parece que, para ellos, no es suficientemente grave que hayan fallecido casi 28.000 conciudadanos y conciudadanas en un par de meses. No les preocupa que un rebrote pueda segar la vida de otras tres decenas de miles de personas. Viven en una obsesión contra el Gobierno, al que denominan “socialcomunista”; esto no es más que la prueba de que han involucionado a los postulados de Carlos Arias y el Manuel Fraga que se negaban irracionalmente y a toda costa a legalizar el PCE y hablar de partidos políticos en la ley.

            ¿Puede haber un momento más inoportuno para jugar a ver quién se gana el voto de aquellos que añoran la etapa más oscura de nuestra historia? Tanta imprudencia, temeridad, cinismo y disparates juntos solo puede ser fruto de la desesperación y la frustración. Solo así se pueden explicar las llamadas a manifestarse, quebrantando las prudentes normas legisladas para evitar contagios.

            Apelan a la libertad de expresión, como si no tuviesen a su disposición la mayoría de los medios de comunicación que gustosamente se hacen eco de sus despropósitos, como si no tuviesen estructuras organizadas interviniendo en las redes sociales: ¿pagadas con el dinero de la oposición iraní; o por empresas que hacen jugosos negocios con las administraciones, como Room Mate?.

Motivos para salir a la calle a reivindicar tuvieron los trabajadores y trabajadoras de este país el 1º de Mayo, los y las sanitarios los que más, pero no lo hicieron por responsabilidad. Los que se quedaron en casa el 1 de mayo sí sufren ERTES, ERES, Paro, miedo al desempleo, dificultades para llegar a fin de mes y se juegan su salud, y la vida, cuando van cada día a trabajar. No es el caso de los que se pasean en descapotables por las calles del Barrio de Salamanca.

            Frente a las pretensiones de enfrentar y dividir a la sociedad, hoy, solo cabe apoyar al Gobierno de España, por encima de las legítimas diferencias y al margen de los errores que se hayan podido cometer. Errores lógicos cuando se actúa contra reloj ante un virus desconocido por la sociedad científica. Pero no confundamos errores con mala gestión ni con negligencia; un claro ejemplo de mala gestión es la cuestión de las residencias en las comunidades autónomas o la destrucción de empleo en los servicios públicos, lo que ha derivado en una situación de desprotección ante el coronavirus. Incluso el debate de esas negligencias debe esperar. La prioridad es el combate de la enfermedad.

            La inconsciencia y la mala fe de la derecha política y mediática, solo beneficia a la derecha económica. Atacar al Gobierno de una nación cuando está embarcado en la lucha contra un agente externo, en este caso un patógeno, no ayuda a la población que lo sufre, pero si a los buitres que aprovechan la ocasión de debilidad para especular; con el precio de los alimentos, de las mascarillas o del dinero, o para pagar a la sanidad privada descomunales e injustificadas sumas de dinero público.

El jaleo, beneficia a quienes en Europa plantean que, para hacer frente a las consecuencias económicas de la pandemia, hay que aprovechar para hacer negocio financiero, confrontando con quienes proponen establecer mecanismos de solidaridad para reanimar la economía en beneficio de toda la Unión Europea. Por la actitud de quienes esgrimen las rojigualdas cacerolas a las 21.00 y quienes les alientan desde altos cargos de responsabilidad, alojadas en “suites” de lujo, solo cabe pensar que están a favor de un nuevo ajuste económico que lleve a nuestro país, a la mayoría de los ciudadanos y a sus familias, a una nueva vuelta de tuerca del “austericidio” ya sufrido en el reciente pasado. Es decir a un aumento de la pobreza y la precariedad en el empleo, secuelas no superadas de la crisis anterior. Es lo que el pasado lunes día 18 propuso el Gobernador del Banco de España.

            La Junta Directiva de ASTRADE quiere mostrar su apoyo al Gobierno, nuestra confianza en que las medidas que está tomando en este momento son las más adecuadas y basadas en criterios sanitarios. La protección de la Salud Pública tiene que prevalecer sobre todo lo demás. Del mismo modo que apoyaríamos al Gobierno si obligase a la banca a devolver los más de 60.000 millones de euros que el erario público les prestó para sanear las entidades financieras. Como apoyaríamos al Gobierno si llevase a cabo una reforma fiscal que erradique el déficit de tributación que mantenemos con la media de los países de la UE; reforma fiscal que debería ir acompañada de un plan de persecución del fraude a la Hacienda pública y al mercado sumergido, entre otras medidas que sienten las bases de la protección de los pueblos del Estado español frente a crisis sanitarias, económicas o de la índole que sea.

            Lo dijimos en la Declaración del 17 de abril: “Democracia es atender las necesidades de la mayoría”. La mayoría social no vive ni en la calle Núñez de Balboa ni en “suites” de lujo.

La Junta Directiva20 de mayo de 2020

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